jueves, 23 de octubre de 2008

[ Sobre la película Camino ] Javier Fesser: “El Opus Dei ha utilizado para sus fines el calvario de una niña”


Carta abierta al Opus Dei. Javier Fesser


El director Javier Fesser, que se inspiró en su última película, Camino, en la historia de Alexia González-Barros, afirma en una carta abierta hecha pública hoy que el Opus Dei “sí ha utilizado para sus fines el calvario” de esta niña “en clara y desconcertante connivencia con sus familiares”. Javier Fesser responde así a las críticas recibidas por su película, inspirada en la historia de la hija menor de una familia del Opus Dei que falleció de cáncer en 1985 y que está en proceso de canonización. El hermano de Alexia, Alfredo, ya ha respondido a la misiva de Fesser. Sostiene que es “falso” que el grupo religioso haya utilizado a su familia.
El cineasta asegura en su carta que el Opus Dei “sabe perfectamente que esta película no es una frivolidad más sobre sus exóticas costumbres sino que va directa a su corazón (si lo hay) y les muestra tal y como son”. “Seguramente lo que más les desconcierte es el tratamiento objetivo e inusualmente nítido de su modus operandi y les irrite sobremanera comprobar que hasta el último detalle de lo que en Camino se muestra es un reflejo bastante exacto de la realidad, de sus contradicciones y de su insostenible discurso”, apunta el cineasta.
La carta agrega que “quizás algún día los hermanos, tías y sobrinos de Alexia, que me envían dardos envenenados en forma de cartas al director, comprendan esta película y sientan la vergüenza de haberme maltratado ellos a mí. Porque es muy injusto aceptar que un tumor cancerígeno en la vértebra de Alexia fue voluntad de Dios y, sin embargo, esta película, que por cierto no es su biografía, no lo sea”.
 
Texto íntegro de la carta enviada por Javier Fesser
Carta abierta al Opus Dei

Dicen mis amigos que, como era de esperar, el Opus Dei no ha entendido nuestra película. Yo creo que es al contrario. La han pillado tan bien y se reconocen de tal manera en el retrato que de ellos se hace, que no podrían aceptarlo sin echar el cierre al tinglado. Seguramente lo que más les desconcierte es el tratamiento objetivo e inusualmente nítido de su modus operandi y les irrite sobremanera comprobar que hasta el último detalle de lo que en CAMINO se muestra es un reflejo bastante exacto de la realidad, de sus contradicciones y de su insostenible discurso. Y como artistas que son de la contrapropaganda y del anonimato, han utilizado una vez más a Alexia González-Barros y a su familia para desviar inútilmente la atención sobre el tema que más duele en la película: el camino que proponen e imponen a miles de inocentes personas que por una cosa o por otra han terminado enredados en su viscoso entramado pseudoespiritual es un camino a ninguna parte.
El Opus Dei, que sí ha utilizado para sus fines el calvario de una pobre niña adolescente, en clara y desconcertante connivencia con sus familiares, sabe perfectamente que ésta película no es una frivolidad más sobre sus exóticas costumbres sino que va directa a su corazón (si lo hay) y les muestra tal y como son. Qué curioso que en ésta película el Opus Dei salga mal parado y Dios no. ¿No eran la misma cosa? ¿No es el uno la obra del otro? Parece claro que no. Quizás algún día los hermanos, tías y sobrinos de Alexia, que me envían dardos envenenados en forma de cartas al director, comprendan ésta película y sientan la vergüenza de haberme maltratado ellos a mí. Porque es muy injusto aceptar que un tumor cancerígeno en la vértebra de Alexia fue voluntad de Dios y sin embargo ésta película, que por cierto no es su biografía, no lo sea.
Javier Fesser
 
Respuesta de Alfredo González-Barros
Aclaraciones de Alfredo González-Barros a Javier Fesser
Acabo de tener noticia de la carta abierta de Javier Fesser al Opus Dei y, una vez ms, por alusiones, querría aclarar brevemente algunos puntos:
“Me veo en la obligación de dirigirme nuevamente a Javier Fesser para pedirle que, de una vez por todas, deje en paz a la familia González-Barros.
Es completamente falsa la afirmacin de que el Opus Dei haya utilizado a mi hermana Alexia y a mi familia para desviar la atención. ¿Cómo se atreve usted a hablar de connivencia del Opus Dei con mis familiares? Ahora resulta que tampoco podemos defendernos: sólo faltaba que cuando lo hacemos, usted nos acuse de hacerlo al dictado.
Tampoco le parecen sinceras las cartas que otras personas de mi familia están escribiendo, tras sentirse dolidos y utilizados por su campaa de márketing.
Si, como le pedimos desde el principio, usted hubiera retirado la dedicatoria a Alexia González-Barros, nada de esto habría sucedido”.


domingo, 5 de octubre de 2008

Magisterio paralelo en el Opus Dei

Publicado por Doserra en Opuslibros, 18 de abril de 2007

Léa el artículo completo


Copio a continuación uno de los guiones que regulan el control que los Directores de la Obra ejercen sobre las lecturas de sus miembros.

Como puede comprobarse, hay afirmaciones muy válidas. Pero lo que no está tan claro es que el Prelado del Opus Dei tenga facultades en esta materia, de forma que pueda establecer en la Prelatura que dirige, como de hecho hace, una censura diferente de la que la Iglesia autoriza a instituir a los Ordinarios locales. Si se lee el n. 1 de la segunda parte del guión, se verá que cita el parágrafo 1 del canon 823, en que se habla genéricamente de la responsabilidad en esta materia de los pastores de la Iglesia. Pero omite el segundo parágrafo y el siguiente canon, donde se concreta que esa responsabilidad compete a los ordinarios locales.

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viernes, 3 de octubre de 2008

La verdad del Colegio Mayor Peñafiel, obra corporativa del Opus Dei en Valladolid

Testimonio de “Aldebarán”,
Ex numerario del Opus Dei que vivió en el
Colegio Mayor Peñafiel


Querida “Oreja de Guardia”:

He visto el artículo de LuzLópez en Opuslibros, y me admira el valor que tiene para hablar del Opus Dei en una ciudad como Valladolid y sobretodo tratándose del colegio mayor Peñafiel… la obra corporativa “estrella” de la delegación.

Llevo unos días pensando en escribir. Me daba miedo que me identifiquen, porque sé perfectamente que ellos (los directores del Opus Dei) siguen al día lo que se publica en Opuslibros. Luego he pensado en mi última entrevista antes de irme del Opus Dei, con J M., vocal de san Miguel de la delegación de Valladolid. No se fiaba de mi, no me escuchaba (no me extrañó), sólo soltaba su discurso. Me dijo un montón de veces que la masturbación es muy mala y la homosexualidad también (¡qué obsesión!) y que si había mantenido relaciones homosexuales o heterosexuales, se lo dijera…

Le conté que la Obra no es para mi y que pensaba (y pienso) que para nadie, le dije que no quería seguir necesitando de pastillas para perseverar…

Volvió a repetirme lo anterior y que seguro que ése era el motivo de que quisiera “perder mi alma para siempre”, “dar la espalda a Dios” y “ser un infeliz ahora y eternamente”… Así, durante dos horas. Cuando me repitió que “el onanismo es una practica repulsiva” y “no digamos lo de los homosexuales”, dijo, me levanté y me fui…

Ya en la puerta me preguntó, como servil, “¿pero no serás tan tonto de ir diciendo cosas malas de la Obra?”. Le respondí que no.

No diré nada malo de la Obra, no faltaré a mi palabra. Voy a decir la verdad, lo que hay, y lo que se hace en el colegio mayor Peñafiel donde he vivido -como numerario del Opus Dei- varios años mientras fue centro de estudios y, después de 2005, cuando se transformó en colegio mayor “abierto”. No acusaré a nadie y omitiré cosas que dejarían muy mal a no pocos de vosotros, directores semidioses del Opus Dei.

Cuando leáis este artículo -directores del Opus-, sacaréis la interminable lista de los ex numerarios de Peñafiel y me reconoceréis. Me da lo mismo, ¿qué podéis hacer? Somos muchos, muchos, demasiados, los que nos hemos ido en silencio, como ladrones, a escondidas y que podríamos decir lo mismo que digo yo. Si os molesta la “luz del día y el agua clara” os sugiero que reflexionéis sobre lo malo que es el “onanismo” de la mente y la esquizofrenia y la mentira hecha institución.

J M., yo te conocí cuando eras director del club Enol en Oviedo y dabas clase en la universidad… me pareciste una persona genial. Sólo te digo, desde aquí, que lo pasé muy bien contigo aquella vez en Los Tilos (la casa de convivencias de los de Santander, que acaban de vender, en el pueblo de Solares), ¿tu también te acuerdas?… pero al nombrarte vocal de san Miguel te endureciste como una piedra y ya casi no parecías humano. No sé por lo que estarás pasando, no sé a qué se debe tu transformación, pero no creo que sea por nada bueno. Si necesitas algo ahora o en el futuro, ¡llámame, por favor!, tienes mi móvil y conoces la casa de mi familia “de sangre”, ¡has estado muchas veces! Me comprometí a no hablar mal y callaré muchas cosas, por ti.

Ahora Peñafiel es colegio mayor “abierto”, no como antes que era cerrado o “restringido”, centro de estudios -léase, cárcel- sólo para numerarios del Opus Dei jóvenes, entusiastas y engañados que no podíamos ni imaginar el pozo en que nos estábamos metiendo…

Escribo esto porque lo necesito y porque se lo debo de algún modo a esos padres y madres que quizá lleven a sus hijos al colegio mayor Peñafiel con toda su buena intención, engañados, seducidos y deslumbrados por la propaganda que tan bien manejan los del Opus Dei.

A vosotros, padres y madres, os sugiero -es sólo mi opinión- elegir otro colegio mayor de Valladolid para vuestros hijos, hay muchos y muy buenos, pero no Peñafiel. Por ejemplo: el “san Juan evangelista”, el “Menéndez Pelayo”, el “Alfonso VIII”, el “Santa Cruz”, y otros más.

1. La jaula de oro:

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miércoles, 24 de septiembre de 2008

Los monstruos imponen el 'Camino'

Javier Fesser firma un retrato del Opus Dei que horroriza pero cuya fuerza convence

CARLOS BOYERO


Vi (o más gráficamente, sufrí) Camino en un pase hace dos semanas. En soledad, anhelando que terminara el calvario de la niña que la protagoniza, sintiéndome revuelto en cuerpo y alma. Cuando me preguntan que si me ha gustado, descubro que el término gustar puede ser completamente inapropiado, incluso frívolo para juzgarla. Me horroriza el universo que describe Javier Fesser e imagino que ése era su propósito al desarrollar esta historia de terror, de monstruos manipulando el intolerable dolor de una criatura letalmente enferma, ofreciendo su inmolación con infinita crueldad a un dios desconocido. En mi caso, el director ha conseguido hacerme pasar dos horas infernales, que desvíe la mirada de la pantalla, que pasado el tiempo mantenga en la retina y en el oído la cara y la voz de esa niña, el estupor y el asco hacia la secta de modales suaves, dialéctica meliflua, consignas implacables y fines salvajemente primitivos que la utilizan como sacrificio religioso. Es el precio sensitivo que tengo que pagar como espectador al ser testigo del funcionamiento, los mecanismos psicológicos, la metodología, el anverso y el reverso de los templos del fanatismo, sea éste en nombre de Alá, de Dios o de Satanás. Supondría un alivio imaginar que lo que nos muestran es ficción, una narración sobre princesas desamparadas y villanos indestructibles que mancillan su inocencia y las obligan a corromperse, una batalla entre la luz y la oscuridad en la que forzosamente tiene que aparecer y triunfar el paladín del bien, una fábula convenientemente maniquea con tranquilizador o exaltante final feliz. No lo es. Hasta los habitantes del limbo saben que Javier Fesser está hablando de la Obra, de los principios, comportamientos, rituales, objetivos terrenales y celestiales de una organización religiosa que nunca ha descuidado el poder económico, político y social.
Berlanga nos hizo reír utilizando la sátira con personajes del Opus Dei en la espléndida La escopeta nacional. Esa novela tan eficaz en sus propósitos de comercialidad como chapuceramente escrita titulada El Código Da Vinci consiguió el desgarro de vestiduras y la inhabitual quejumbre pública de los discretos hijos espirituales de Escrivá de Balaguer. La embestida de Javier Fesser contra ellos no tiene formato de comedia ni de intriga, sino de tragedia. Aun más atroz porque las víctimas son niños. Una cría que es pura vida, utilizada como chivo expiatorio para la glorificación de la muerte y de la voluntad de Dios no ya por los mandarines de la secta sino por su propia, ciega y tenebrosa madre, y una hermana a la que estratégicamente lograron robotizar en la adolescencia, en la edad de la incertidumbre.
Sé lo que rechazo en este testimonio tan alarmantemente hermanado con la realidad. Me molesta la visualización machacante de los sueños y las pesadillas de la protagonista, las naturalistas secuencias del quirófano, un cura joven que resulta más caricaturesco que veraz, la excesiva y obsesiva utilización de la música, un desenlace inútilmente alargado. Me enamora demasiado esa cría maravillosa llamada Nerea Camacho como para distanciarme mínimamente de su tortura. Me creo lo que dicen los niños y cómo lo dicen. Me gusta la piedad de Fesser hacia ese padre débil, dubitativo, aterrado e impotente. Y me provocan mucha grima y miedo los apacibles verdugos. Si te obligan a elegir compañías indeseables entre las pavorosas sectas casi prefería a los simpáticos y siniestros ancianitos de La semilla del diablo. Y me entra el mal rollo cada vez que recuerdo Camino, lo cual me hace deducir que posee fuerza, que me ha tocado.
He apreciado el intimismo, la sutileza y la comprensión hacia los personajes de la película japonesa Aruitemo, aruitemo, un reencuentro familiar en el que andan sueltos los fantasmas, las viejas heridas, las medias verdades, la imposible catarsis. Y supongo que el caos que describe la curiosa y deslavazada película palestina El cumpleaños de Laila se parece bastante a la realidad. Y me cuesta recordar algo de la pretendidamente graciosa pero delirantemente boba película francesa Louise-Michel. Y lo que me cuentan en la canadiense Mamá está en la peluquería, los consecuentes traumas que padecen tres hermanos por la rotura de matrimonio de sus padres y la huida de la madre, lo ha hecho con mejor fortuna el cine en bastantes ocasiones. Qué difícil te lo pone la Sección Oficial para entusiasmarte un poco con alguna película. Acabas conformándote con lo que sólo es digno. Y la resignación siempre es cansina.

Publicado originalmente en el diario El Pais 26/09/2008

miércoles, 26 de diciembre de 2007

INFORME DE CONCIENCIA DEL OPUS DEI SOBRE UN NUMERARIO

Publicado originalmente en opuslibros.org

Ref. 733/04 [...] 18/04

  1. El cumplimiento de las normas del plan de vida, no siempre es completo y con detenimiento. Es frecuente que deje algunas para última hora e incluso que no las haga.
  2. La temática en las charlas, la mayoría de las veces, versa sobre su perseverancia; pareciera que desea encontrar una excusa que lo tranquilice, para abandonar la vocación. Del ca de este año, regresó con la idea de darse como plazo el presente año, para determinar si continúa o no en la Obra. En cada ocasión se le ha animado a que sea valiente, pida luces y fortaleza para que vea que el planteamiento que debe hacerse, es distinto ahora, de cuando escribió la carta. También se le ha dicho que no parece lo más acertado poner plazos, que todo en esta vida cuesta esfuerzo, que no idealice el matrimonio; que los casados también tienen problemas, como él lo tiene comprobado por la labor que atiende en [...].
  3. En inconstante, muy inestable, casi un poco infantil. Poco mortificado en los gustos, un poco inmaduro. Desde luego no es muy obediente. Se le han dicho estas cosas, puntualizando.
  4. Continúa con los problemas contra la Santa Pureza. No rara vez se va al cine, lógicamente sin decirlo antes. Tampoco ha superado dejar de consultar cosas inconvenientes en Internet. Está poco en la vida de familia; esto ha sido desde que llegó a este ctr. El auto que se le facilitó para la labor de [...], tenía como finalidad, también, que viniera a comer a la casa, prácticamente todos los días, y tampoco ha sido así.
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viernes, 3 de agosto de 2007

Retamar: ¿Hay un cambio de estrategia?.-tomado de www.opuslibros.org

Hermione :

Hace tiempo que visito esta página pero hasta ahora no me he decidido a escribir. El motivo de hacerlo es porque en estas últimas semanas mi preocupación ha subido muchos enteros; la mía y me consta, que también la de muchas otras familias del colegio.

Comenzaré diciendo que tengo a mis hijos en Retamar, obra corporativa localizada en Pozuelo de Alarcón, provincia de Madrid. He tenido a todos mis hijos allí, en general con gran satisfacción por la educación recibida y ahora me quedan dos. De unos años para acá las cosas han cambiado mucho y no precisamente a mejor. Quiero decir que esto que escribo yo lo hemos comentado con bastantes familias, con miembros de la obra incluidos y coincidimos bastante en el enfoque.

En estos últimos cursos hay varias cosas que vienen pasando y contribuyen a mi preocupación...

1. Bastantes profesores del colegio, del orden de decenas, que llevaban muchos años trabajando allí, no pocos de la obra, han ido desapareciendo del centro sin que se tenga una idea clara de los motivos. Pienso por ejemplo en un par de numerarios, con mucho prestigio, buenos educadores, que querían a los chicos y a las familias y nos atendían estupendamente. Además directivos en el colegio.
En su lugar aparecen unos críos de veintitantos años, bastantes de ellos numerarios, cuyo único objetivo en la vida es llevar a los alumnos por los clubes, constituyendo la parte fundamental de su preceptuación con ellos y no otros aspectos educativos de mayor calado y a más largo plazo.

Lea el artículo completo...

martes, 17 de abril de 2007

Catecismo, sexta edición, publicado integramente en opuslibros.



PRELATURA DE LA SANTA CRUZ Y OPUS DEI

CATECISMO

SEXTA EDICION

Roma 1995

nota a la sexta edicion

En este libro —¡tan pequeño!—, va escrito el porqué de tu vida de hijo de Dios.

Han transcurrido casi cincuenta años desde que, el 23 de abril de 1947, nuestro amadísimo Padre escribía el prólogo a la primera edición del Catecismo de la Obra. Cinco décadas en las que, gracias a la Bondad divina, este pequeño libro ha contribuido a mantener —como deseaba nuestro Fundador — luces claras perennemente encendidas en tu cabeza y en tu corazón y en tu camino.

Esta nueva edición, la sexta, que ahora llega a tus manos, fue proyectada y comenzada a preparar por don Álvaro como fruto de sus desvelos paternales al frente del Opus Dei. Es una parte de la herencia que recibí de sus manos, cuando fui nombrado para sucederle como Prelado de la Obra, y desde el primer momento — con la colaboración de la Asesoría Central y del Consejo General — me propuse transmitiros este legado suyo.

Todo en esta nueva edición recoge la mente de don Álvaro, que —entre tantas otras cosas — ayudó a nuestro Padre en la realización de las anteriores ediciones del Catecismo de la Obra. ¡Con qué alegría recordaba nuestro amadísimo Fundador aquellas jornadas de verano en Molinoviejo, cuando —con la silenciosa y eficacísima colaboración de su hijo más fiel— esculpía en frases breves e incisivas las riquezas de nuestro Derecho particular!

El Catecismo es una explicación de lo dispuesto en los Estatutos de la Prelatura, para facilitar que los fieles del Opus Dei conozcan bien su Derecho particular y su espíritu (n. 342). Por esta razón, su estructura sigue la del Ius particulare que nuestro Fundador dejó preparado para cuando se alcanzara la intención especial.

Nuestro Padre deseaba que, en la medida de lo posible, todos sus hijos y todas sus hijas grabaran en sus almas los puntos de este libro. Para facilitar el cumplimiento de este deseo, don Álvaro dispuso que una parte se imprimiera en caracteres más pequeños, como explicación y profundización del texto que conviene aprender de memoria. De ningún modo significa que los párrafos en letra menuda tengan menor relieve: todo en el Catecismo de la Obra es importante, porque todo es reflejo vivo del derecho particular, del espíritu y de los modos apostólicos, que el Señor entregó a nuestro Fundador para facilitarnos el cumplimiento de aquella radical aspiración: hacer el Opus Dei en la tierra, siendo tú mismo Opus Dei.

Con todas las veras de mi alma, con la fuerza de la paternidad que he recibido de la Santísima Trinidad, deseo que el estudio y la meditación de este Catecismo fructifique plenamente en nuestras almas; y que contribuya a que, en cada uno de nosotros, se cumplan aquellas palabras con las que tantas veces invocamos a nuestra Madre: Cor Mariae dulcissimum, iter para tutum, iter serva tutum!

Roma, 28 de marzo de 1995

70º aniversario de la ordenación sacerdotal de nuestro Padre.

Ir al índice del Catecismo

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Para leer el original de Opuslibros.

Catecismo, sexta edición, publicado integramente en opuslibros.



PRELATURA DE LA SANTA CRUZ Y OPUS DEI

CATECISMO

SEXTA EDICION

Roma 1995

nota a la sexta edicion

En este libro —¡tan pequeño!—, va escrito el porqué de tu vida de hijo de Dios.

Han transcurrido casi cincuenta años desde que, el 23 de abril de 1947, nuestro amadísimo Padre escribía el prólogo a la primera edición del Catecismo de la Obra. Cinco décadas en las que, gracias a la Bondad divina, este pequeño libro ha contribuido a mantener —como deseaba nuestro Fundador — luces claras perennemente encendidas en tu cabeza y en tu corazón y en tu camino.

Esta nueva edición, la sexta, que ahora llega a tus manos, fue proyectada y comenzada a preparar por don Álvaro como fruto de sus desvelos paternales al frente del Opus Dei. Es una parte de la herencia que recibí de sus manos, cuando fui nombrado para sucederle como Prelado de la Obra, y desde el primer momento — con la colaboración de la Asesoría Central y del Consejo General — me propuse transmitiros este legado suyo.

Todo en esta nueva edición recoge la mente de don Álvaro, que —entre tantas otras cosas — ayudó a nuestro Padre en la realización de las anteriores ediciones del Catecismo de la Obra. ¡Con qué alegría recordaba nuestro amadísimo Fundador aquellas jornadas de verano en Molinoviejo, cuando —con la silenciosa y eficacísima colaboración de su hijo más fiel— esculpía en frases breves e incisivas las riquezas de nuestro Derecho particular!

El Catecismo es una explicación de lo dispuesto en los Estatutos de la Prelatura, para facilitar que los fieles del Opus Dei conozcan bien su Derecho particular y su espíritu (n. 342). Por esta razón, su estructura sigue la del Ius particulare que nuestro Fundador dejó preparado para cuando se alcanzara la intención especial.

Nuestro Padre deseaba que, en la medida de lo posible, todos sus hijos y todas sus hijas grabaran en sus almas los puntos de este libro. Para facilitar el cumplimiento de este deseo, don Álvaro dispuso que una parte se imprimiera en caracteres más pequeños, como explicación y profundización del texto que conviene aprender de memoria. De ningún modo significa que los párrafos en letra menuda tengan menor relieve: todo en el Catecismo de la Obra es importante, porque todo es reflejo vivo del derecho particular, del espíritu y de los modos apostólicos, que el Señor entregó a nuestro Fundador para facilitarnos el cumplimiento de aquella radical aspiración: hacer el Opus Dei en la tierra, siendo tú mismo Opus Dei.

Con todas las veras de mi alma, con la fuerza de la paternidad que he recibido de la Santísima Trinidad, deseo que el estudio y la meditación de este Catecismo fructifique plenamente en nuestras almas; y que contribuya a que, en cada uno de nosotros, se cumplan aquellas palabras con las que tantas veces invocamos a nuestra Madre: Cor Mariae dulcissimum, iter para tutum, iter serva tutum!

Roma, 28 de marzo de 1995

70º aniversario de la ordenación sacerdotal de nuestro Padre.

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Para leer el original de Opuslibros.

27 PASOS PARA QUE PA [PIDA LA ADMISIÓN] UNA AL MES

Documento interno publicado en Opuslibros, llama la atención la falta de principios éticos y la intrumentalización de la amistad que se da actualmente en el Opus Dei:



(Delegaciones de Madrid)

-Una chica que no conozca nada, en 6 meses pa

1. Conocerla.

2. Quedar para salir a hablar de pájaros y flores.

3. Fomentar la amistad: deporte, excursiones, aprovechar planes divertidos que se monten desde el ctr [centro].

4. Pisar el ctr.

5. Empezar a estudiar en el ctr.

6. Visita a los pobres.

7. Encargo material o ayuda en el centro: hacer el turno, poner ornamentos, etc.

8. Meditación.

9. Traer alguna amiga por el ctr.

10. Charla de formación, si es posible con amigas.

11. Oración: enseñarle y quedar todos los días para hacerla, proporcionarle tema y siempre recoger lo que haya sacado.

12. Dirección espiritual.

13. Hablar todas las semanas: fijar día y hora.

14. Círculo.

15. Plan de vida I (10’ de oración, ángelus, visita, 3 días Misa).

16. Curso de retiro.

17. Plan de vida II (15’ de oración, ángelus, visita, Rosario, 3 días Misa).

18. Convivencia de fin de semana.

19. Libro sobre la Obra.

20. Plan de vida III (20’ de oración, ángelus, Misa todos los días, visita y rosario).

21. Película de nuestro Padre: devoción a nuestro Padre.

22. Convencer al cl [Consejo local].

23. Hablarle para pa [pedir admisión] y visita a los pobres de la Virgen, si no ha hecho.

24. Conversación con la d [directora].

25. Preparar conversaciones breves con el sacd [sacerdote]: que pase y le cuente lo que va viendo en la oración y sus propósitos.

26. Romería para pedir luces.

27. Carta.

miércoles, 11 de abril de 2007

Los documentos secretos del Opus Dei

Este blog pretende hacer una recopilación de los estatutos y documentos secretos del Opus Dei que se pueden encontrar en varias páginas de la internet.

En una de estas páginas que buscan dar a conocer la verdadera cara del Opus Dei, podemos leer una explicación de la importancia y justicia de la publicación de estos documentos:

Los testimonios publicados por ex miembros del Opus Dei, describiendo la experiencia de sus vidas en la Obra, muestran de una forma muy acusada un conjunto de rasgos comunes, independientes del país o de la época. El reconocimiento por parte de cada uno de que su experiencia no fue sólo suya sino que otros muchos vivieron los mismo conflictos y contradicciones, está constituyendo uno de los mecanismos más poderosos para lograr entender cuál fue el proceso que experimentamos y en el que dejamos más o menos años de nuestras vidas, y poder así sanar las heridas.

Surge sin embargo, de forma recurrente, el argumento sobre si la forma cómo se actuó con nosotros, y particularmente aquellas actuaciones que consideramos más dañinas, fueron actos individuales de los directores o de las personas con quien a cada uno le tocó vivir, o si bien esas actuaciones tienen un carácter institucional porque resultan del cumplimiento de instrucciones, normativas, indicaciones o criterios de la propia institución.

Quienes dedicamos años de nuestra vida al Opus Dei tenemos derecho a saber si el daño que sufrimos proviene de errores individuales o la responsabilidad corresponde a la propia institución.

Para ello es necesario conocer y analizar los documentos provenientes de la propia institución en los cuales se describen y se transmiten para su ejecución las normas internas, los criterios y las reglas de actuación en el funcionamiento interno de la institución, en el gobierno de los miembros, y en la praxis diaria. En su día constituyó un hito importante la publicación de las Constituciones de 1950, las cuales establecían sobre sí mismas que "no debían divulgarse", y estando escritas en lengua latina "ni siquiera han de traducirse a lenguas vulgares" (Cfr. Constituciones, art. 193). Tras la erección como Prelatura Personal, los nuevos Estatutos de 1982 se publicaron en medios afines al Opus Dei, pero siempre en latín, habiendo tenido que ser medios ajenos al Opus Dei quienes los dieran a conocer traducidos al español u otros idiomas.

Constituyendo los Estatutos el derecho particular del Opus Dei, su desarrollo se lleva a cabo a través de todo un conjunto de instrucciones y normativas que, a modo de reglamentos, indica las formas y criterios de actuación en base a los cuales deben actuar los directores de la institución. Son los llamados documentos y escritos internos del Opus Dei.

Frente a la acusación que se ha hecho a los participantes de esta web de que sólo destacamos lo peor del Opus Dei mientras silenciamos lo mejor de la Obra, publicamos íntegramente estos documentos y escritos de la Prelatura. No seleccionamos puntos concretos que puedan destacar alguna de las prácticas más controvertidas del Opus Dei. Los publicamos completos para que quienes fuisteis y fuimos sujetos pasivos de las normativas que en ellos se describen, podáis y podamos analizar y juzgar todos, por nosotros mismos.

Con ello no perjudicamos la imagen de la Obra; al contrario. Según las afirmaciones que se hacen en la publicación interna: "Vademecum de los Consejos Locales (1987)": “si alguna persona que no es de la Obra lo leyera, se llenaría de alegría y de afecto, al ver la rectitud de conciencia, la limpieza de medios sobrenaturales y humanos que se emplean, y el amor y el sacrificio que se pone para servir y hacer bien a la humanidad entera sin distingos, sin fobias” (pag. 143). Y en el Vademecum del Gobierno Local (2002) se reitera: todo lo que se escribe [en los documentos internos] es, por el fondo y por la forma, no sólo bueno y noble, sino santo. Por eso, si alguna persona que no pertenece a la Obra lo leyera, se llenaría de alegría y de afecto, al ver la rectitud de conciencia, la limpieza de medios sobrenaturales y humanos que se emplean, y el amor y el sacrificio que se pone para servir y hacer bien a la humanidad entera sin distingos, sin fobias (pags. 24 y 25). De otro lado, constituye parte de la historia personal de los ex miembros, muchos de los cuales no sabían ni que existían tales directrices, a pesar de que se les aplicaban.

Cuestiones tales como los medios internos de formación, plantear la crisis vocacional (asegurarte "en nombre de Dios", a través de la dirección espiritual, de que tienes vocación al Opus Dei), la vida dentro de la institución, la dirección espiritual, la pobreza, la relación con la familia de sangre, la interpretación del Evangelio y de la Doctrina de la Iglesia Católica, etc., afectan no sólo a los de dentro o a los que han salido, sino a todo aquel que se acerca a la Obra. En nuestra Constitución española se reconoce en el artículo 9.1 el principio de publicidad de las normas, y tan públicas han de ser las normas fundamentales de la Prelatura que constituyen su derecho particular (los estatutos) como las interpretativas (el Catecismo, los Vademécum, Experiencias, Glosas...). En este sentido, hay que destacar que en los Acuerdos Santa Sede - Estado español existe una remisión recepticia a las normas del derecho canónico para determinar la capacidad de obrar de las entidades de la Iglesia, normas por tanto, que en nuestro territorio han de gozar también de publicidad, de modo que pueda hacerse realidad el principio de seguridad jurídica, también proclamado en el citado artículo 9 de la Constitución y en consonancia con el artículo 22 de la Constitución, que prohíbe las asociaciones secretas.

Como indicaba el propio fundador del Opus Dei, "...para predicar y enseñar esta doctrina, no he necesitado nunca de ningún secreto. Los socios de la Obra abominan del secreto..." (Conversaciones con Mons. Escrivá de Balaguer, 34). Así pues, entendemos que el acceso a los Documentos y escritos internos del Opus Dei puede ayudar a todos: a los que, conociéndolos, hubieron de aplicarlos; a los que, sin conocerlos, estuvieron sujetos a sus disposiciones; y a quienes sin formar parte de la Obra tienen un legítimo interés en conocer la praxis real y concreta dentro del Opus Dei.

martes, 9 de enero de 2007

Publicar los documentos secretos del Opus Dei como obligación moral de sus Directores

EscriBa, 9 de febrero de 2007

En una reciente conversación con un cualificado sacerdote del stablishment de la Prelatura se suscitó la siguiente inquietud sobre la publicación de los “textos para la formación” del Opus Dei, internos y secretos, por parte de OpusLibros.org. Los argumentos para el escándalo fueron los siguientes:

Es imposible salir al paso de tanta cosa negativa con alguna posibilidad de éxito, naturalmente desde el punto de vista de quienes objetan. Para hablar con alguien de un tema debatido, con alguna opción de acuerdo, es imprescindible la buena voluntad. Pero, en este caso, ¿qué buena voluntad demuestra quien ofrece, contra todo derecho, documentación privada, obtenida de modo fraudulento?

Naturalmente que no hay nada que ocultar, pero no voy a entrar en conversaciones con quien me trata de un modo tan injusto. El resto de su argumentación queda descalificada a priori. No tengo la mínima confianza de su honradez, de que pretendan algo bueno, porque me están demostrando con su conducta actual su falta de escrúpulos.

¿Derechos en la dirección espiritual?, en la Obra, la obediencia es total, se puede mandar todo, es una obediencia rendida, para poner lo mejor de uno mismo en llevar a cabo las cosas mandadas y como se han mandado, etc., son ideas que tiene muy claras cualquier persona del Opus Dei, y son pacíficamente aceptadas como la entrega misma que cada uno hemos hecho para extender el espíritu de nuestro Padre.

Un acto intrínsecamente deshonesto por su objeto nunca puede ser subjetivamente honesto o justificable como elección:

Hay un suceso de la vida de José María Escrivá que le oí contar a Andrés Vázquez de Prada en más de una ocasión y que recogió –posteriormente- en el segundo tomo de la biografía oficial El Fundador del Opus Dei, Dios y audacia, según el testimonio de Tomás Alvira Alvira.

En este episodio se narra el intento de falsificación –por parte de Escrivá- de su partida de nacimiento para conseguir un pasaporte argentino en los meses de julio y agosto de 1937. El fin era poder ser evacuado a Argentina y escapar, así, de la furia anticlerical del Madrid republicano de la Guerra Civil.

En esas circunstancias extremas, de quiebra de la convivencia social y de las normas de comportamiento inherentes a ella, la conciencia de José María Escrivá -como sacerdote lo bendigo, dice- estimó que algunos actos intrinsece malum (intrínsecamente malos) estaban justificados precisamente por lo extremo de la situación. Es decir, que aunque el objeto del acto fuese malo siempre y en sí mismo (la falsificación de un documento, un fraude) las ulteriores intenciones de quien actúa y las circunstancias pueden suprimir la malicia de esa actuación, como afirman las teorías éticas teleológicas y proporcionalistas.

Por aquellos días estaban ya en marcha unas gestiones con el fin de obtener un pasaporte argentino para don Josemaría, siendo necesaria la presentación de la correspondiente partida de nacimiento. Como Isidoro acababa de recibir dos partidas, pensaron que, convenientemente retocadas y cambiando los nombres, les servirían al Padre y a Juan para solicitar los pasaportes. El sábado 31 de julio salieron éstos con Isidoro a la calle para hacerse las fotos. Y, al día siguiente, encargaron a Carmen que les confeccionase unos brazaletes con los colores nacionales de la República Argentina, igual que el de Isidoro.

También por aquellas fechas consiguió Tomás Alvira, un amigo de José María Albareda, una partida de nacimiento de otro argentino, con la idea de obtener un pasaporte y salir de España como súbdito extranjero; pero, en conversación con Isidoro, decidieron de común acuerdo que mejor sería servirse de esa última partida para proporcionar un pasaporte al Padre. Borraron primero con un líquido los datos personales, pero el papel se arrugó de tal modo, que hubo que pasar por encima una plancha caliente. Luego, con una máquina de escribir del mismo tipo de letra que el de la partida, rellenaron el espacio borrado con los datos de la filiación del Padre y la entregaron en el Consulado. Había que volver, a los tres o cuatro días, a recoger el pasaporte.

Entretanto los líquidos corrosivos habían producido unas acusadoras manchas en el papel; de manera que cuando se presentó allí personalmente el interesado, el Cónsul (o acaso un Secretario de Embajada) le recriminó su acción. Reaccionó prontamente don Josemaría y le replicó: Soy abogado y soy sacerdote. Dadas esas circunstancias, como abogado lo defiendo y justifico, como sacerdote lo bendigo. Le dieron excusas, pero no el pasaporte. (Vázquez de Prada, Andrés. El Fundador del Opus Dei, Vol. II: Dios y audacia, Págs. 119 y 120. Madrid, Rialp, 2002).

La Iglesia ha expresado reiteradamente que si los actos son intrínsecamente malos, una intención buena (bonis causis) o determinadas circunstancias particulares pueden atenuar su malicia, pero no pueden suprimirla: son actos irremediablemente malos, por sí y en sí mismos no son ordenables a Dios y al bien de la persona.

En los actos que son por sí mismos pecados -cum iam opera ipsa peccata sunt- las circunstancias o las intenciones nunca podrán transformar un acto intrínsecamente deshonesto por su objeto en un acto subjetivamente honesto o justificable como elección.

Sin pretender incoar un debate sobre esta cuestión, creo que es importante señalar el hecho –a mi buen saber y entender- de que no hay motivo de escándalo en el acto de publicar documentos secretos del Opus Dei, aunque para ello no contemos con la autorización de la Prelatura. Pienso que es hipócrita la actitud oficiosa del Opus Dei pretendiendo ver un escándalo (farisaico) en esta labor desarrollada por OpusLibros y que se orienta a la búsqueda de la verdad de las cosas, sin favor y sin temor.

Considero una pose hipócrita rasgarse las vestiduras por el pretendido hurto de documentos, previo a su publicación, del mismo modo que me parecería cínico y repugnante que un asesino anticlerical recriminase a “don Josemaría” que, para escapar de ser asesinado, hubiese intentado falsificar su pasaporte y salir de España.

Los documentos internos pertenecen, en justicia, a todos sus miembros:

Pero –es más- la virtud de la justicia consiste en la constante y firme voluntad de dar a los demás lo que les es debido y ¿a quiénes pertenecen esos documentos sino a los miembros del Opus Dei?, ¿quiénes, más que ellos, tienen derecho a conocer las normas y los criterios que se les aplican?, ¿quiénes, más que los directores de la Obra, tienen la obligación moral de publicarlos? Reivindico que se reconozca el derecho de que gozan los fieles del Opus Dei, y las personas bajo la influencia de la Obra, a tener acceso a los Reglamentos para que no puedan darse dolo, arbitrariedad e indefensión.

Una vez más, la Obra recurre a la doble moral acusándonos de llevar a cabo prácticas inmorales (el hurto) para publicar unos documentos que ponen de manifiesto la inmoralidad de tantas y tan esenciales prácticas en el Opus Dei. Y la explicación queda bien de manifiesto, reiteradamente expuesta cuando tras de un nuevo documento interno y secreto publicado, añadimos el porqué: ¿Por qué publicamos los documentos y escritos internos del Opus Dei? Esto es: matar al mensajero. Son los miembros del Opus Dei quienes los hacen llegar a OpusLibros para su publicación, como respuesta a un clamor y a una inquietud creciente entre los fieles de la Obra y tantas otras personas. Este fenómeno no obedece a la conducta de unos pocos sino que las ansias de romper el silencio totalitario sobre la institución son generalizadas.

Por tanto, como “don Josemaría”, dadas las circunstancias: defiendo, justifico y bendigo el supuesto hurto y la publicación de documentos internos del Opus Dei llevada a cabo por OpusLibros. Porque considero que se trata de una cuestión de vida o muerte, de una obligación de conciencia, de un deber de lealtad a la Iglesia y a la sociedad. Se lo debemos a los chicos y chicas jóvenes que son captados por la institución, y a tantos padres, y a tantos sacerdotes que se acercan a la Prelatura engañados y sufrirán las mismas prácticas, praxis, criterios, normas, costumbres, etc., que sufrimos nosotros, a los que están dentro queriendo irse, a toda la Iglesia.

La publicación de los documentos internos se ordena a la justicia y a la caridad:

No olvidemos que la moral denuncia la llaga de los estados totalitarios que falsifican sistemáticamente la verdad, ejercen mediante los mass-media un dominio político de la opinión, manipulan a los acusados y a los testigos en los procesos públicos y tratan de asegurar su tiranía yugulando y reprimiendo todo lo que consideran ‘delitos de opinión’ (Catecismo de la Iglesia Católica, 2499). Párrafo que parece escrito pensando en el Opus Dei que concibe toda comunicación como un negocio en beneficio propio y no, así lo enseña la Iglesia, como un servicio a la verdad por el bien de los hombres. Pensando en los engaños sistemáticos acumulados por la Prelatura, en su arrogante hábil política con los medios de comunicación, en la abyecta violación de las conciencias para asegurar su tiranía, en los procesos públicos de culpabilización de las voces críticas, en las campañas de acoso y desprestigio, y en los desaforados ataques ad hominem.

Pero, yendo aún más lejos: ¿dentro de qué orden de justicia y caridad se encuadra la propiedad privada de unos Reglamentos secretos que ilegítimamente determinan -la mayoría de las veces para mal- la vida de miles de personas, que hurtan derechos inalienables? El derecho a la propiedad privada sólo existe cuando se ha adquirido o recibido de un modo justo. ¿Puede hablarse de hurto de documentos internos?

No cabe hablar de hurto previo a la publicación de documentos internos (caso de la oculta compensación):

La definición de hurto dada por la teología moral católica, desde el siglo XVII hasta hoy, es la siguiente: Ablatio rei alienae, rationabiliter invito domino. Traducido literalmente: Adueñarse de lo ajeno, estando el otro razonablemente en contra. Ablatio significa propiamente llevarse, se sobreentiende que en beneficio propio.

En la concepción de la propiedad expuesta, el hurto es moralmente condenable por el motivo primario de ser una violación de la justicia: el hurto es un enriquecimiento injusto, contrario al derecho natural de propiedad. A este motivo primario se añade un motivo secundario, el de causar daño al prójimo en sus bienes materiales: con el enriquecimiento injusto va siempre unido un daño injusto.

La doctrina reconoce tres situaciones en las que la ablatio rei alienae no es hurto, en cuanto que el propietario, aunque invitus, contrario, no lo es rationabiliter. Se trata de las situaciones clásicas del caso de extrema necesidad, del caso de oculta compensación y del caso de expropiación por motivos del bien común.

El caso de oculta compensación es una violación aparente de la propiedad y se da, en efecto, cuando quien tiene asegurado ya el derecho a algo, no está en condiciones de hacerse con ello en propiedad por medios legítimos; hay aquí una violación de la posesión, pero no de la propiedad. No se dan ni el enriquecimiento injusto, ni el daño al prójimo, ni se violenta el derecho natural de propiedad.

Tenemos asegurado el derecho a conocer esas normas, por tanto no hay hurto aunque los medios de ejercer ese derecho no sean legítimos. Y tenemos –en efecto- reconocido por la Iglesia el derecho a la publicidad de las normas: Pero ahora no cabe ya ignorar la ley; los Pastores cuentan con normas seguras con las que poder orientar rectamente el ejercicio de su sagrado ministerio; se da con ello a todo el mundo la posibilidad de conocer los propios derechos y deberes, y se cierra el paso a la arbitrariedad de conducta (...) (Praefatio Codex Iuris Canonici, 1983). Y también en la Constitución Apostólica Sacrae disciplinae leges, donde Juan Pablo II promulga el Codex Iuris Canonici: Y para que todos puedan examinar más cumplidamente estos preceptos y conocerlos con mayor profundidad, dispongo y ordeno, antes de que produzcan efecto, que alcancen fuerza vinculante desde el primer día de Adviento del año 1983 (...).

Hasta tal punto la Iglesia considera importantes el principio de publicidad y el conocimiento de las normas que establece una particularísima característica en su Norma normarum. Frente al habitual criterio de los ordenamientos estatales que consideran irrelevante la ignorancia de las leyes, en relación con su eficacia, el Derecho de la Iglesia tiene en cuenta la posibilidad de que las leyes sean ignoradas y atribuye a este hecho determinados efectos. Difícilmente puede admitirse que alguien deba obedecer –incluso en conciencia- un mandato que desconoce, máxime cuando la ignorancia no sea culpable.

Estas consideraciones constituyen la clave para la lectura del canon 15, § 1. La ignorancia o el error acerca de las leyes invalidantes o inhabilitantes no impiden su eficacia, mientras no se establezca expresamente otra cosa. § 2. No se presume la ignorancia o el error acerca de una ley, de una pena, de un hecho propio, o de un hecho ajeno notorio; se presume, mientras no se pruebe lo contrario, acerca de un hecho ajeno no notorio. El § 1, al referirse a las leyes invalidantes o inhabilitantes establece que su ignorancia no impide que surtan efectos, en todos los demás supuestos la relevancia de la ignorancia no puede excluirse, por eso el § 2 establece unas presunciones en relación con el conocimiento de la ley y de los hechos ajenos. Referencias a la ignorancia o error en el conocimiento de la ley pueden encontrarse en los cánones 1323, n. 2, 1324, nn. 8 y 9 y 1325.

La publicación de los documentos internos no tiene relación con usurpar bienes sino con comunicar saberes libremente:

Aun así, estimo que el tema que nos ocupa tiene poco que ver con el destino y la distribución universal de los bienes sino con la comunicación de secretos del Opus Dei que un miembro de la Obra, por el cargo interno que desarrolla, puede poseer. No se trata de hacerse con la propiedad de nada, sino de comunicar saberes, de ejercer el derecho a la libertad de comunicación. Un derecho que, nos enseña la Iglesia, no es incondicional ya que la caridad y el respeto de la verdad deben dictar la respuesta a toda petición de información. Son razones para callar: el bien y la seguridad del prójimo, el respeto a la vida privada y el bien común.

Pues bien, ¿en cuál de estas razones puede ampararse el Opus Dei para censurar la conducta de OpusLibros?, ¿qué argumentos puede esgrimir el Opus Dei para exigirnos callar? Hay un clamor, desde dentro y desde fuera de la Obra, que pide y exige conocer la verdad y no hay motivos para no dar respuestas descarnadamente verdaderas publicando las normas acanónicas de facto que determinan la vida interna y real del Opus Dei.

Aquellos miembros del Opus Dei que desarrollan tareas de dirección poseen unos conocimientos prohibidos a la mayor parte de los fieles de la Obra, a toda la sociedad y a la propia Iglesia. Están en posesión de estos secretos por razón de su cargo, entonces ¿es posible censurar la publicación de los documentos internos del Opus Dei amparándose en una especie de secreto profesional?, ¿es acaso una deslealtad? Pues, no. La misma Iglesia manifiesta que es obligatorio divulgar lo conocido bajo secreto profesional cuando no revelarlo podría causar al que los ha confiado, al que los ha recibido o a un tercero daños muy graves y evitables únicamente mediante la divulgación de la verdad.

Publicar los documentos internos es un deber moral:

Nos están reconocidos a todos los fieles católicos la libertad de expresión y de opinión pública dentro de la Iglesia, el derecho de participación a todos los fieles en la vida de la Iglesia. Según la ciencia, la pericia y el prestigio este derecho puede ser también un deber moral. Tienen el derecho, y a veces incluso el deber, en razón de su propio conocimiento, competencia y prestigio, de manifestar a los Pastores sagrados su opinión sobre aquello que pertenece al bien de la Iglesia y de manifestar a los demás fieles, salvando siempre la integridad de la fe y de las costumbres, la reverencia hacia los Pastores y habida cuenta de la utilidad común y de la dignidad de las personas (canon 212 §3, Codex Iuris Canonici, 1983).

Por eso yo lo considero como una obligación de conciencia, onerosa pero liberadora.

Estas orientaciones obedecen a exigencias de orden y de eficacia: no hay nada que ocultar en todo ese material, dirigido a ayudar a las almas. (Anexo 3, Conservación de textos para la labor de formación, Experiencias de los Consejos Locales, Págs. 190 y 191). En fin: excusatio non petita, acusatio manifesta.

Directores del Opus Dei, no gastéis inútilmente vuestras energías en ocultar lo que, sin prisa y sin pausa, va a salir a la luz ordenada y eficazmente; porque no hay nada encubierto que no haya de descubrirse, ni oculto, que no haya de saberse (Lc XII, 2). Preocupémonos sólo de hacer buenas obras, que Él se encargará de que brillen delante de los hombres (Mt V, 16).

Tened presente que no alcanza la salvación, aunque esté incorporado a la Iglesia, quien no perseverando en la caridad permanece en el seno de la Iglesia "en cuerpo", pero no "en corazón" (Constitución Dogmática Lumen Gentium, 14).

¡Un abrazo apretado a todos los ex y los intra del Opus Dei; y a todos los amigos y colaboradores de esta web!

EscriBa